Estupefacción
Publicado: octubre 10, 2013 Archivado en: Daniel Ansón | Tags: historias Deja un comentarioJosé D. Ansón
Esta mañana, mientras paseaba, he pasado por la escena de un suicidio. Segundos antes, en la calle perpendicular, un coche de policía de improviso alarmaba a los escasos viandantes de los domingos. Ha debido ser en los momentos precedentes cuando la mujer se ha precipitado desde su balcón. Al volver la esquina, la aglomeración de curiosos, más la ambulancia y los patrulleros, ya hacían evidente cuál era el lugar donde los hechos habían ocurrido. Desde las terrazas de las casas de la acera de enfrente los vecinos contemplaban, aún en bata, el acontecimiento.
Cuando la atención está concentrada en algo que de golpe corta el curso de cada vida, y hace que en unos pocos instantes todas confluyan, es preferible observar a los espectadores antes que el de sobra conocido, y ya inalterable, centro de la escena, con seguridad marcado por el horror, nada instructivo y al que las miradas confluyentes solo pueden añadir indecencia.
Nunca había observado tanto silencio en una de las espontáneas asambleas que hacen que las personas queden disueltas en la masa. Creo que estaban sobrecogidos porque cada uno veía en aquel efecto una posibilidad para el fin de la existencia alguna vez considerada. La violencia de la escena les hacía recapacitar, no por imprevisible, sí por inesperada. Fue en ese momento, cuando el pensamiento que los reunidos se contagian ha alcanzado su estado sensible, cuando pasé. Lo vi en los efectos como en un espejo y por eso ahora puedo escribirlo.
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