Excursión, también llamada Trip

José Daniel Ansón

En sueños viajo en una bicicleta elemental. Es de aquellas que tienen las ruedas pequeñas y a las que el manillar y el asiento se les pueden subir o bajar, según convenga al tamaño del ciclista. En ocasiones he visto sus ruedas con pocos radios, y esta noche la delantera llevaba sujeta la cubierta a la llanta con una correa de cuero, idéntica a la negra que uso para mantener los pantalones a la altura de la cintura aproximadamente.

Con seguridad en mi sueño esta bicicleta representa el milagro del transporte. Me permite trasladarme de un lugar a otro casi con la misma facilidad que el sueño mismo, me admira que con su ingravidez pueda competir con el pesado coche aventajándolo.

Esta noche he llevado a mi novia en esta amable bicicleta hasta Villanueva del Ariscal. Salimos de madrugada y temíamos encontrar en el camino a la policía, porque estábamos seguros que vería mal que dos personas fueran subidas en tan frágil medio de transporte. El camino se hacía largo y las luces de los coches nos sobrecogían. Pero encontramos gentiles caminantes que venían andando en la dirección opuesta. Nos dieron seguras noticias que acabaron con nuestros temores. Esto nos permitió pedalear algo más tranquilos hasta alcanzar la última curva. Cuando giramos a la derecha la ciudad apareció luminosa, radiante bajo el sol. El amanecer era la contemplación de la ciudad. Giré la cabeza para observar el efecto que el admirable acontecimiento causaba en mi novia, y en su rostro vi aquella inmensa sonrisa que tan bien conozco y que solo en las ocasiones en las que está poseída por su más completa dicha me está permitido ver.



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