Los campesinos de la periferia
Publicado: junio 3, 2023 Archivado en: Alain Marinetti | Tags: economía agraria Deja un comentarioAlain Marinetti
En los términos muy extensos, las tierras periféricas eran las que estaban más allá del límite racional del movimiento. Eran menos accesibles desde el centro y más desde las poblaciones circundantes, que las podían acaparar desde las posiciones exteriores por su ventaja en relación con los desplazamientos.
El apeo de sementeras de 1771 es poco preciso cuando describe las tierras periféricas. Solo permite distinguir sus clases de pegujal según la residencia de sus tenientes. Menciona con más frecuencia los radicados en el término de la población central en manos de quienes tienen su residencia en una de las poblaciones periféricas. Pero de ellos desconocemos cualquier indicio de la relación que está en su origen, salvo excepciones. No sabemos si están localizados en tierras que han tomado sus convecinos para crear labores, otros de pueblos contiguos o labradores de la población central. Solo queda a nuestro alcance su toponimia, que a lo sumo permite ensayar sobre las distancias.
Asimismo, identifica los pegujales de quienes viven en la población central y están asociados a labores de quienes viven en alguna de las poblaciones circundantes. Son 20 pegujales que suman 146 fanegas. Tienen un tamaño comprendido entre unas excepcionales 36 fanegas, muy lejos de las siguientes 13, y 2, cualquiera de ellos con una frecuencia muy baja.
Para ellos, la situación es la inversa a la precedente. Consta la dependencia, que es el nombre de quien tiene la labor pero no la toponimia, salvo alguna excepción. No sería posible la localización precisa de cada uno pero sí ensayar los costos de desplazamiento para todos, si se combina esta información con la localización de las labores de los labradores de las poblaciones periféricas.
Pero tampoco sabemos nada de las condiciones bajo las cuales se asocian a la labor. En la mayor parte de los casos podrían ser pegujales sin vínculo laboral remunerado con pegujal. Se trata de uno o dos pegujales asociados a distintas labores. En otros sí parece mediar vínculo laboral, especialmente cuando en tierras que cultiva un Sebastián Dana se localizan 7 pegujales de entre 5 y 2 fanegas bastante jerarquizados. Estos 7 podrían ser pegujales por trabajo. Serían compatibles con otros pegujales de 13 y 8 fanegas cedidos a cambio de otros servicios. Luego Sebastián Dana, vecino a saber de cuál de las poblaciones periféricas, tendría un cortijo en el término, en el cual tendría una labor, remuneraría parte del trabajo adquirido con pegujales y todavía cedería otros pegujales.
Por último, se identifican algunos pegujales de quienes, viviendo en la población, están alojados en cortijos de forasteros que tal vez ni siquiera estén en el término. En el único caso donde consta una descripción algo más completa hay un par de pegujales de 4 fanegas cada uno asociados a una labor media de alguien que vive en la población periférica más próxima a la central. Puede tratarse de un cortijo que está implantado sobre los dos términos, el central y el periférico, al que acuden. De ser así, cualquiera de los pegujales identificados solo con el nombre del cedente podría cumplir esta misma condición, siempre que las distancias fueran racionales, lo cual no se cumpliría con todos los términos colindantes. Claro que siempre cabría la posibilidad del hábitat provisional asociado a la explotación episódica, el que se conoce como chozo.
El alcance de estas dificultades es limitado. Solo quedaron inscritos 42 pegujales de las agriculturas de las poblaciones periféricas, que acumulaban 400 unidades de superficie y ocupaban 28 áreas de 28 espacios. La desproporción entre pegujales del centro y pegujales de la periferia es inverosímil. Puede ocurrir que los regímenes de explotación de los cereales en las poblaciones periféricas excluyan la cesión de estas parcelas subsidiarias, si bien sería insostenible que en todas las que explotan el término se actuara de la misma manera. Aunque sean escasas, hay pruebas del recurso a la fórmula en ellas, y nada indica que el fenómeno sucediera desde las circundantes de un modo distinto a como se dispersa desde la central. Es más probable que cada una de ellas reprodujera el mismo orden a su escala (cortijos centro, centrifugación, etc.), y más aún que a esta parte de las cesiones no llegaran las averiguaciones desde la administración del centro, cuyas preocupaciones, por otra parte, estaban dirigidas a ingresar la cuota correspondiente a la cantidad de suelo puesta en cultivo. Tal vez la totalidad que formaran labores y pegujales quedara reducida a solo una cifra, sin entrar en matices ni descomposiciones, en las declaraciones de los labradores de la periferia, quienes así facilitarían el trabajo recaudatorio a la administración del término.
Para formarse un juicio acertado de las características espaciales de las explotaciones subordinadas o subsidiarias puede ser suficiente con que nos restrinjamos a la información procedente del centro. La cifra que suman es lo bastante representativa. Si tuviéramos en cuenta la exigua cantidad de los pegujales de la periferia además se desequilibraría innecesariamente la percepción de los hechos.
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