Préstamos en dinero del pósito

Tadeo Coleman

El fondo en metálico del que disponían los pósitos solía aplicarse a la compra de grano. Pero circunstancialmente podía ser necesario prestarlo a quienes emprendían el cultivo del cereal. Así ocurrió en el pósito de referencia en 1737, cuando se prestaron 188.950 reales para la sementera. Como de esta cantidad solo le fueron devueltos 92.900 en 1738, quedaron por devolver 96.050, los mismos que en 1740 aún estaban pendientes.

     Hay relación de los deudores de los 96.050 reales. Aunque lo que cada cual mantenía como deuda desde 1738 era una fracción de lo que en su momento recibiera, la lista es útil para conocer algunas características de los préstamos en metálico que podían hacer los pósitos. La relación suma 88 casos. La mitad de las deudas pendientes están comprendidas entre 300 y 75 reales, mientras que la otra mitad oscila entre 400 y 14.000. Una vez que se superan los 1.500 reales, aunque los casos representan una gama amplia de valores (1.750, 2.000, 2.450, 2.525, 2.750, 3.000, 3.500, 4.000, 4.500, 7.500, 14.000), su frecuencia es igual o inferior a tres. La cantidad que de los 96.050 reales representa cada tipo de deuda es muy homogénea (19 deudas de valores entre 100 y 175 reales acumulan un total adeudado de 2.350 reales, por ejemplo), a excepción de las deudas acumuladas de 75 reales (450 reales en total, porque son 6), las de ciertos valores tipo (1.500, 2.000 y 3.000, que acumulan 7.500, 6.000 y 9.000 reales respectivamente) y las que quedan por encima de 4.000, que es preciso que representen cantidades relevantes aunque se trate de muy pocos casos.

     Mucho más interés tiene el análisis de las asociaciones solidarias que en su momento fueron acordadas para acceder al crédito, cuya descripción la lista que nos sirve de fuente conserva con satisfactoria precisión. Nada más que seis hombres y tres mujeres acudieron a solicitar su préstamo en solitario, así como otro hombre, que solo lo avaló con sus casas, mientras que a otro más le sirvió como cobertura presentarse como administrador de un hospital. En otros veintitrés casos se crearon sociedades para acceder al crédito, aunque el vínculo en que se basaran no siempre se averigua. En algo más de la mitad de ellos se asocian dos hombres, de los que por descripciones se puede deducir que su relación era la que unía al principal con su abonador o avalista. También se asociaron dos mujeres, un presbítero y otro hombre, el colegio de la compañía de Jesús con otro hombre y un convento con un hombre. Pero igualmente hubo sociedades de tres hombres, de un presbítero con otros dos y de cuatro hombres.

     El vínculo que con más frecuencia anuda las sociedades para el crédito es el matrimonio, que es suficiente en dieciocho casos. Se apoyan mutuamente un matrimonio y un hombre y un matrimonio y una mujer, pero también el matrimonio contribuye a que salga adelante el crédito de un presbítero. El matrimonio y sus hijos o hijastros crean sociedad financiera en tres casos, y un matrimonio se sirve de sus cuñadas para salir adelante con el mismo fin. Y todavía dos hombres anudaron su sociedad comprometiendo a sus esposas para crear un tipo asociativo que podríamos llamar dúplice.

     Sobre vínculos filiales se mantienen la mujer que recurre a su hijo para acreditarse ante el prestamista, los padres que se avalan con sus respectivos hijos, las viudas que actúan de la misma manera y la mujer que extiende su asociación a su hijo y a sus hijas. La identidad fraternal transmite su fuerza a un par de asociaciones para el crédito, y a otras dos en las que un hombre presenta a sus hermanos como avalistas. Con doble vínculo, el filial y el fraternal, anudan sus sociedades el hombre que se apoya en su madre y sus hermanos, la mujer que recurre a su hijo y a una hermana casada así como los dos hermanos que actúan como principales y presentan a su madre como abonada.

     Y en trece casos la sociedad convenida para acreditarse ante el financiador se proyecta sobre los horizontes de la sucesión. En tres ocasiones hay quienes se presentan solo como los herederos de un hombre. Otro se asocia con quienes se identifican por su condición de herederos, y otro con los herederos de dos hombres. Los herederos de un matrimonio se unen a una mujer, y porque son herederos de dos hombres y sus respectivas mujeres otros también pueden acreditarse. Un matrimonio actúa por sí pero se afianza como heredero de la mujer de un tercero y de este, cuatro hermanos (tres hombres y una mujer) completan su sociedad porque uno de ellos es heredero de su mujer, y otros cuatro hermanos (dos hombres y dos mujeres) actúan de la misma manera porque son los herederos de una mujer. Sociedad compleja, pero con el mismo fondo, fue la que crearon un hombre, su hermano como heredero de su madre y la mujer de este. Un hombre se presenta con sus hermanos porque estos se acreditan como herederos y otros dos se fundan en que son herederos de dos hermanos.

     Más allá de la aparente complejidad de buena parte de estas sociedades para el crédito, tal vez lo más acertado sea pensar que la fuente, en muchas ocasiones, describe los mismos vínculos con distintas calidades. Probablemente sean caras de un mismo prisma, la familia.



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