De color indefinido

Reginald Southampton

(Traducción de A. J. Baines)

Ya en la corte de Constantino VII Porfirogéneta, Perses, el renombrado hermano de Hesiodo, indagando en los anales de la corte alcanzó a saber que Prodes, que hasta entonces pasaba por viejo iconódulo, había colaborado con el archimandrita del lugar donde vivía, iconoclasta oficial, a consecuencia de ciertas deudas que con él había contraído. Hesiodo, amante de las imágenes, años antes había congeniado con el antiguo activista, e incluso había contribuido, en colaboración con el arriesgado militante de otros tiempos, a la difusión de las representaciones con las que simpatizaba. Nunca llegó a saberse con certeza el alcance de las traiciones de Prodes que las crónicas habían registrado, ni menos aún, en el caso de que fueran ciertas, si alguna vez fueron sinceras o habían sido aconsejadas por su instinto de supervivencia. Perses, de cuya cobardía solo él conocía la profundidad, en el relato de la sospechada felonía de Prodes otra vez encontró un medio para vengarse de Hesiodo, y de paso reivindicarse.